Evite estos errores en sus primeros días de trabajo
Por Arlene S. Hirsch (*)
Extraído de: Editor & Publisher
Marzo de 2005
Después de 10 meses de estar buscando trabajo, a un vicepresidente de marketing recién contratado por un fabricante de Colorado le tomó menos de 90 días ser despedido. Quedó sorprendido y furioso de que aquel "grupo incompetente de personas" no hubiera sido capaz de reconocer o apreciar su maestría e intelecto superiores, los que él claramente demostró en su corta permanencia.
¿No fue él quien señaló las carencias del plan comercial? ¿No fue él quien manifestó que el proceso de elaboración de presupuestos carecía de sentido? ¿No vieron ellos que la totalidad del personal de ventas era un conjunto de idiotas monótonos incapaces de vender? El hecho de que la compañía mostrara ganancias no significaba que sus principales gerentes hubieran hecho bien las cosas, se apresuró a asegurar.
Al criticar a su nuevo empleador, incurrió en un error fatal. Los recién llegados deben tomarse un tiempo para aprender la cultura de sus nuevas compañías antes de tratar de hacer cambios. Esto no significa que no puedan hacer el intento pues después de todo tienen objetivos por delante. Pero si comienzan a correr antes de que sus pies estén firmes sobre la tierra, sin lugar a dudas que terminarán dándose contra el piso.
Seis meses más tarde, este ex vicepresidente sigue todavía quejándose (con cualquiera que se preste a escucharle) sobre aquella "estúpida compañía de Colorado" la que, a pesar de su incompetencia, obtiene ganancias mientras que él sigue cayendo una y otra vez.
Su impaciencia por dejar marcas pudo haberse debido en parte a su largo período de inactividad. Cuando los ejecutivos y los profesionales sufren reveses en sus carreras, a menudo quieren demostrarse a sí mismos y a otros que todavía son eficientes. Por consiguiente tratan de hacer mucho muy rápidamente, un plan con el que a menudo puede salirles el tiro por la culata y empeorar sus problemas.
Subestimación de los desafíos
Casi 2/3 partes (el 64%) de los ejecutivos contratados de afuera no obtiene éxito en sus nuevos empleos porque subestiman los desafíos, la cultura y la política de la compañía, dice Dan Ciampa, un consultor líder en Boston. El vicepresidente de mercadotecnia falló, en parte, porque no se tomó su tiempo en aprender cómo estaban hechas las cosas en su nueva compañía, no construyó coaliciones eficaces y no planificó los tiempos para materializar su visión.
Una ejecutiva de ventas de 52 años de Milwaukee, Wisconsin, necesitaba encontrar rápidamente un nuevo empleo después de haber sido despedida de una importante consultora. Su situación la condujo a aceptar un cargo en otra consultora a la que ella no respetaba completamente. Y también ella cometió un gravísimo error durante sus primeros tres meses de trabajo.
Después de haber entregado una efectiva presentación de ventas a un nuevo cliente potencial, su director le preguntó su opinión con respecto a la reunión. Aunque había sido buena, ella por impulso dijo que creía que los servicios de la firma no eran competitivos en el mercado.
El presidente, quien colaboró e invirtió en la formación de la organización, se sintió insultado y enfurecido por sus comentarios y le dijo que "obviamente" no era lo suficientemente buena para la firma. Ella, al igual que el ex vicepresidente, terminó otra vez en el mercado de oferta laboral.
Ganando el apoyo del equipo
La construcción de buenas relaciones es un aspecto importante para lograr una transición acertada a un nuevo cargo ejecutivo. Cuando Owen Dougherty se convirtió en director ejecutivo de Career Transition Center, una organización con sede en Chicago que ayuda a la gente a encontrar empleos en base a la construcción de equipos cohesivos, su primer paso fue el involucramiento de esos equipos.
Con ese fin durante sus primeras semanas de trabajo se reunió individualmente con cada empleado (incluso con los de medio tiempo), sus 22 voluntarios entrenados y los 20 miembros del directorio. Él creía que el Centro funcionaba apropiadamente y aplaudió a empleados y voluntarios por un trabajo bien hecho. Sin embargo, no estaba totalmente satisfecho. Sentía que la ampliación de los servicios, el aumento de los ingresos y el conocimiento de la comunidad eran objetivos importantes que el centro tenía que conseguir.
Sabía que no podía hacerlo solo y no tenía deseo alguno de ser un salvador o de construir un imperio de un solo hombre, necesitaba de su equipo. En vez de criticar los procesos del centro y sus procedimientos, apuntó a influir en los cambios, trabajando a través de la gente involucrada en esos procesos y procedimientos.
Maneje sus emociones
Conocerse y saberse manejar uno mismo correctamente son factores cruciales para comenzar un trabajo con el pie derecho, dice Ciampa. Esta capacidad a veces es llamada "inteligencia emocional." La profesional de la consultora hubiese necesitado más conocimiento en esas áreas. Si hubiese sabido manejarse mejor, no habría manifestado tan directamente sus apreciaciones sobre la firma. En cambio, debería haber puesto una "cara simpática" y haberse concentrado en la eficacia de su presentación.
"A veces la cosa más difícil en un trabajo es aprender a mantener la boca cerrada", dice Konkol.
También es importante tener gente en quien se pueda confiar, como por ejemplo un consejero laboral, un terapeuta o un amigo que no trabaje para la compañía. Con ellos, usted puede expresar sin peligro sus frustraciones. Cuando usted está en el trabajo, sin embargo, debe comportarse como un líder y un integrante más del equipo. No tiene que ser un animador, pero debería estar interesado en ayudar a la compañía a conseguir sus objetivos. Si usted no puede involucrarse con este concepto, está trabajando en el lugar equivocado. Sin tener en cuenta cuánto necesita el dinero, usted puede estar saboteándose a si mismo. Cuando los compañeros de trabajo, los colegas o los patrones se vuelven adversarios, la posibilidad de fracaso es aún mayor.
El Sr. Konkol aprendió esto después de aceptar un trabajo como Gerente de Recursos Humanos en Australia para su actual empleador. Él también estaba impaciente por marcar una diferencia y les hizo saber a los demás cuando estaban haciendo lo que a su entender, era un error. "Mi estilo era muy directo," dice él. "Tenía tolerancia 0 frente al error humano."
En una visión retrospectiva, Konkol se da cuenta de que, en lugar de él adaptarse al ambiente, esperó a que el ambiente se adaptara a él. Indicó los errores de los otros demasiado rápidamente y, hasta el momento en que fue despedido, su estilo creó un conflicto totalmente innecesario. "Usted tiene que elegir sus batallas y dejar que algunas cosas sucedan," dijo un más sabio y más maduro Konkol. "Destacar los errores de los demás no es siempre una buena idea."
Pasos sabios durante los primeros días
Para ayudar a otros a hacer transiciones acertadas a nuevos empleos, Dougherty recomienda lo siguiente:
- Note lo que es correcto en una organización y muestre respeto y apreciación por la gente que ha invertido energía en ella antes de tratar de hacer cambios.
- Llegue a conocer a tantas personas como le sea posible, y no saque conclusiones demasiado rápidamente.
- Haga que sus sugerencias o ideas parezcan justamente eso más que críticas y busque retroalimentación de la gente cuyo apoyo usted necesita.
- Identifique a los líderes de opinión y use su influencia para llevar adelante su visión e ideas.
Cuando ingrese a una nueva organización, no se olvide de sus objetivos profesionales, aconseja Konkol. Más que concentrarse en lo que no le gusta de su nuevo empleador, tenga presente los motivos que lo llevaron a aceptar ese trabajo y lo que espera lograr de él.
La dura realidad
En un difícil mercado laboral es posible que tome un buen tiempo conseguir un trabajo perfecto. Mientras tanto, usted puede tener que aceptar un cargo que le ayude a pagar sus cuentas o a entrar nuevamente en la fuerza laboral. Usted tiene el poder de poner todas sus perspectivas en movimiento y por lo tanto realizar sus objetivos a corto plazo.
Eventualmente es probable que usted encuentre el trabajo que realmente quiere, dice Judith Lansky, asesora de profesiones de Chicago. Pero el proceso puede volverse un objetivo de largo plazo en vez de serlo de corto. Durante aquellos períodos de empleo "menos que perfectos", usted tiene que seguir trabajando y ganándose la vida. La aceptación de esta realidad puede hacer de su compromiso un esfuerzo más significativo.
(*) Arlene Hirsch es consultora de profesiones en Chicago, quien ha escrito varios libros sobre carreras, incluyendo "How to Be Happy at Work"