La presentación de WILLIAM POWERS en la WAN
¿El “arma secreta” de los periódicos en la era digital? ¡El papel!
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El siguiente informe es un resumen de la presentación de William Powers en la Conferencia de la WAN sobre lectoría, que tuvo lugar en Ámsterdam los días 15 y 16 de Octubre pasado
El papel es un islote de paz en el “caos” digital y una “fuerza emergente” en el universo de los medios que requiere un examen más detenido.
“El mundo necesita desesperadamente lo que hacen los periódicos” dijo Powers el columnista de medios de The Nation magazine en los Estados Unidos y autor de “Hamlet’s Blackberry”, un ensayo sobre la capacidad de resistencia del periódico en papel.
Ya se conocen las ventajas de los medios digitales, pero a menudo los medios impresos pueden tratar mejor ciertas cuestiones, dijo. Los periódicos deberían explotar esas ventajas respecto a la calidad. Entre otras cosas el papel “permite al cerebro pensar”.
“La mayor fuerza del papel reside en el hecho de que la mente se asienta en un estado de tranquilidad apaciguada que da lugar a reflexiones más acertadas. Ese estado es mucho más difícil de lograr cuando se lee en formato digital donde la información es infinita y donde existen tantas actividades posibles en cualquier momento. En internet no hay ni principio ni fin.”
Aunque el carácter ilimitado de internet es “maravilloso en muchos sentidos”, su inmensidad es también su “principal defecto”.
“Cuando uno lee un artículo en la pantalla, uno es consciente de que existe al mismo tiempo una gran cantidad de información al alcance de un solo click -desde el buzón personal hasta los últimos titulares de último momento. Así es como, en vez de olvidarse de dichas posibilidades, uno está tratando de mantenerlas a raya en todo momento ante la pantalla.”
El hecho de que el papel se mantenga “desconectado del universo digital” no es un atributo negativo, es el “arma secreta” de los periódicos y merece ser tenida en cuenta, dijo.
“En un mundo multi-tareas donde centrarse de manera exclusiva en una sola cosa resulta cada vez más difícil, creo que el aislamiento respecto a Internet de los medios impresos constituye una fuerza emergente. El papel es un punto de anclaje de la conciencia, una escapatoria del incesante trajinar y exigencias de la pantalla. Es una isla dentro del caos. En vez de “Todo, todo el tiempo”, el eslógan de los medios impresos podría ser “Esto y nada más”
Powers dijo que los periódicos deberían procurar concienciar al público sobre estas cuestiones.
“Gran parte de la cobertura de la tecnología digital se parece a un marketing de productos. Cuando aparecen nuevos dispositivos digitales, los periodistas los promocionan como lo hacen con una nueva película, con un bombo publicitario exagerado”, dijo.
“Al centrarse casi exclusivamente en lo más nuevo y de último grito en el mercado de la tecnología se pierde la visión de conjunto. No se ayuda al público a que entienda y organice su vida tecnológica. Creo que es un ámbito en el que la gente desea ardientemente una comprensión y orientación que no recibe. Es fundamental que aprendamos a pensar con más inteligencia acerca de nuestros dispositivos. No únicamente sobre cómo funcionan sino cómo encajan en nuestras vidas. Tenemos que asegurarnos de que dichos dispositivos estén a nuestro servicio y no lo inverso.”
Llegué a la conclusión de que el papel sí tiene futuro. Ahora, si los periódicos serán incluidos en ese futuro es un tema aparte, al que voy a llegar en pocos minutos.
Uno de los temas sobre el que he escrito muchas veces en los últimos años es el futuro de los periódicos. Como ustedes saben, hay una creencia generalizada en el mundo de que los periódicos están yendo hacia su extinción.
Según este punto de vista, las únicas personas que se preocupan si los periódicos impresos sobrevivirán son las personas de edad más avanzada con un nostálgico apego al medio físico: las páginas maravillosamente flexibles que se pueden doblar y llevar debajo del brazo.
En cierto nivel, siempre había asumido que ese pesimista panorama sobre los periódicos impresos era, de alguna forma, básicamente correcto. Me encantan los diarios en papel, pero en la era de Internet, no veía razón lógica para su supervivencia.
Debo decir aquí que soy una persona a quien le gusta y se siente totalmente cómodo con la tecnología digital. Nací en la década de los 60’s, comencé a utilizar computadoras personales siendo estudiante universitario en los 80’s y nunca volví a mirar atrás. Cuando llegué a mi primer trabajo en periodismo en The Washington Post en 1988, la sala de prensa estaba completamente computarizada y pensé que era genial. No sentí nostalgia por el viejo mundo de las máquinas de escribir.
A medida que la tecnología digital avanzaba y con el surgimiento de Internet, me fanaticé del nuevo medio. Disfruto leyendo en él y me gusta escribir para él.
Al mismo tiempo, debo confesar que siempre hubo algo que me gustó: sentarme a la mañana con un diario impreso.
Es difícil de describir la sensación de la que estoy hablando, en parte porque parece ser sólo una sensación, más que una idea lógica que yo pueda defender. Después de todo un diario se trata de la entrega de palabras e imágenes, y las palabras e imágenes de un diario en papel son básicamente las mismas que las de la versión Web de ese diario. ¿A quién le importa cómo absorber el contenido, siempre que pueda absorberlo?
Lo primero que hice fue estudiar de dónde surgió el papel, quién lo inventó y cómo se propagó en todo el mundo. Cuando apareció por primera vez en China hace dos mil años, el papel fue un sorprendente nuevo gizmo, el iPod de estos días. En el año 751 DC los chinos perdieron una importante batalla militar frente a los turcos. Algunos soldados chinos fueron tomados prisioneros, y sus captores les obligaron a revelar cómo se hizo el papel. En ese entonces se podría decir que el papel era un secreto industrial muy importante. Desde Turquía, la producción del papel se extendió a Europa occidental, donde llegó alrededor del año 1000. El resto es historia, como ellos dicen - y ¡qué historia!
El papel es la innovación de comunicaciones más exitosa de los últimos 2000 años, la que ha durado más tiempo y ha tenido el más profundo efecto sobre la civilización. Sin la tecnología que es el papel, no habría civilización. Sin embargo, la mayoría de la gente ni siquiera piensa en él como en una tecnología.
De hecho, a medida que nos movemos a través de la historia del papel y llegamos a la mitad del siglo XX, sucede algo curioso. Las computadoras son inventadas y comienzan a ser aceptadas, en primer lugar en el área de los negocios y finalmente por la sociedad en general. Y con la extensión de esta nueva tecnología, la gente comenzó a augurar que el papel pronto se volvería obsoleto. A comienzos de la década de los 60’s poco a poco se empezó a decir que en el futuro no habría más necesidad del papel. A lo largo de los años, innumerables libros y artículos publicados predijeron que la “sociedad sin papel” estaba a la vuelta de la esquina.
Todos ellos se equivocaban, por supuesto. El papel no sólo persiste en la era de la computadora, sino que prosperó. Se crearon nuevas computadoras, máquinas de fax y otras herramientas de alta tecnología que aún siguen utilizando el papel. Un estudio llevado a cabo en la década de 1990 encontró que, cuando llegó el correo electrónico a las oficinas, el consumo de papel aumentó en un promedio del 40%.
¿Cómo se equivocaron tanto tantos?
Es bastante simple. Todas estas predicciones que aseguraban que el papel desaparecería fueron arraigadas en la creencia generalizada de que las nuevas tecnologías inevitablemente matarían a las más antiguas, como ocurrió con el automóvil.
De hecho, este no es siempre el caso. Las tecnologías más antiguas a menudo sobreviven a la aparición de nuevas. Esto ocurre cuando las más antiguas realizan funciones útiles que los nuevos dispositivos no pueden igualar.
Un gran ejemplo es la puerta de bisagra. Miren una película de ciencia ficción de algún tiempo y presten mucha atención. Notarán que las casas, edificios de oficinas y naves espaciales de "el futuro" siempre tienen puertas corredizas. Desde la década de 1920 los cineastas han asumido que en el futuro no existirían las puertas con bisagras. ¿Por qué? Porque las bisagras son anticuadas. Las puertas con bisagras ocupan mucho espacio. No es lógico que sigamos teniendo este tipo de puertas cuando las puertas corredizas tienen mucho más sentido, son elegantes, lógicas y futuristas. Por eso, en la imaginación popular, las bisagras están siempre al borde de la extinción.
Sin embargo, tal y como probablemente han notado, las puertas con bisagras están todavía entre nosotros. ¿Por qué? Porque a la gente le gusta usarlas. Paul Duquid, un estudiante de la Universidad de California en Berkeley explicó en una investigación cómo funciona esto. Una puerta corrediza puede ser estéticamente atractiva, pero viendo cómo simplemente se desliza hacia adentro y hacia fuera, puede resultar realmente aburrido.
Las puertas con bisagras son más interesantes. Ustedes pueden aparecer de atrás de ellas y sorprender a alguien. Pueden dar un buen portazo para descargar su ira, o cerrarlas muy despacio, sin preocuparse por despertar a un niño dormido.
En resumen, una puerta con bisagras es una herramienta expresiva. Funciona con nuestros cuerpos de formas que la corrediza no lo hace. Por ello siguen estando entre nosotros.
Algunas veces las nuevas tecnologías hacen aún más valiosas a las viejas. Cuando las primeras imprentas aparecieron en el siglo XV, algunos esperaban que no sólo hicieran manuscritos, sino que escribieran por si mismas, obsoleto.
Y de hecho, justamente ocurrió lo opuesto. La aparición de libros impresos en realidad aumentó la importancia de la escritura manuscrita. Si usted sabía cómo escribir palabras y frases a mano -que no todo el mundo podía hacerlo en ese momento- usted podía participar de la explosión de información que provocó Gutenberg. Después de Gutenberg, se inventaron los lápices de grafito y las plumas fuente, con el fin de satisfacer la nueva demanda de herramientas de escritura. Se abrieron escuelas para estenógrafos y se crearon nuevos tipos de estilos de escritura a mano, precursores de la letra cursiva que aún se utiliza el día de hoy.
La comunicación manuscrita dio lugar a todo tipo de invenciones. A comienzos del 1600, un nuevo e innovador dispositivo comenzó a aparecer en las grandes ciudades de Europa. Se trataba de un folleto especial tamaño bolsillo, con superficie recubierta, que podía ser escrito y borrado con una esponja. Ciudadanos ocupados de Amsterdam, París y Londres empezaron a llevar todo el día con ellos este dispositivo, garabateando notas rápidas con un lápiz, borrándolas más tarde.
Ese período es el equivalente de nuestros propios iPhones y Blackberrys, y sigue siendo popular después de más de doscientos años. Los estadistas de América Thomas Jefferson y Benjamin Franklin los usaban, y Shakespeare le obsequió uno al Príncipe Hamlet, que garabateaba sobre él después de ver al famoso fantasma. El punto es: la imprenta no mató la escritura a mano, sólo le dio nuevos papeles que desempeñar.
Cuando llegó la televisión en la década de 1950, casi todo el mundo esperaba que la radio desapareciera. ¿Por qué alguien querría una vieja caja que sólo produce sonido, cuando podría tener una nueva con sonido e imagen? De hecho, la televisión sustituyó a la radio como centro de reunión en el hogar. Pero, al mismo tiempo, la radio encontró nuevas funciones que desempeñar en nuestras vidas -en nuestros vehículos, por ejemplo. Y hoy, en un mundo de información constante, muchas personas disfrutan de la radio, precisamente porque sólo produce sonido -ningún texto ni imágenes- y, por tanto, no abruma sus sentidos. La radio puede ser una especie de respiro de la sobrecarga de medios de comunicación.
Creo que algo similar ha estado ocurriendo con el papel durante los últimos 50 años. El papel está aún con nosotros como un medio de comunicación porque, al igual que la escritura a mano y las bisagras y la radio, hace cosas para nosotros que las nuevas tecnologías no hacen.
¿Cuáles son esas cosas?
El papel tiene 2 funciones esenciales:
1) Es un CONTENEDOR. Es decir, almacena la información para que pueda ser trasladada de un lugar a otro, y puede ser conservada a largo plazo. Cuando se imprime un periódico, son las páginas las que actúan como un contenedor.
2) El papel es también una INTERFAZ. Una vez que estas páginas llegan a su destino, ¿qué ocurre? El lector las lee e interactúa con ellas, utilizando sus sentidos y su cerebro para leer y entender el contenido.
Ahora, quiero que noten algo acerca de la noción de que el papel está muriendo. Esta idea se basa casi enteramente en la función del papel como un CONTENEDOR. Esto se debe a que, en la mayoría de los casos, las tecnologías digitales son mejores contenedores de información que el papel. Piénsenlo: Mueven el contenido desde un lugar de forma mucho más rápida y barata que el papel, y su capacidad de almacenamiento es infinito.
Pero ¿qué hay de esa otra función del papel, la de ser una INTERFAZ pura? Cuando usted está sentado tranquilamente con un libro o periódico en sus manos, simplemente leyéndolo. La experiencia es cualitativamente diferente cuando se lee directo de la pantalla, aunque, como he dicho antes, es difícil decir exactamente porqué.
Todo el mundo lo siente, incluidos los jóvenes que pasan mucho tiempo entrando a FaceBook comunicándose unos con otros. Las pantallas son estupendas para consumo de contenido rápido y dirigido. Usted necesita información, va a Google, la encuentra y pasa a la siguiente cosa. Abre un correo electrónico, lo lee, escribe una respuesta y pulsa “Enviar”. Es todo muy rápido y eficiente.
Pero cuando se trata de leer algo más largo y reflexivo, cuando usted realmente quiere pensar en las ideas expresadas, el papel sigue siendo EL lugar. Los libros electrónicos existen y son más baratos que los libros reales, pero en realidad no han sido totalmente aceptados. A principios de este año compré uno de los más recientes libros electrónicos, después de que mi hijo de 10 años, a quien le encanta leer, insistió en que era la ola del futuro y que teníamos que tener uno. Lo usamos diez días y lo mandé de vuelta pidiendo reembolso. Todos en la familia, incluido mi hijo, que suele estar feliz mirando una pantalla, dijeron que encontraron el libro electrónico desagradable de usar. La tecnología era inferior a la de un libro real. No era papel.
¿Por qué el papel se presta naturalmente para el tipo de lectura reflexiva que asociamos con libros y artículos extensos?
Así que busqué entre las investigaciones que se han hecho sobre cómo las personas interactúan con los medios de comunicación en papel, y aprendí algo interesante. Resulta que las mismas cosas que hacen que un diario sea un medio de ALMACENAMIENTO inferior –el espacio que ocupa y que debe ser trasladado físicamente de un lugar a otro- son precisamente las cualidades que lo hacen una excelente interfaz para leer y pensar. Es decir, las debilidades del papel son también sus fortalezas.
El mejor trabajo sobre este tema fue hecho por Abigail Sellen y Richard Harper, autores de un libro de 2002, El mito de la oficina sin papel. Sellen y Harper, estudiosos de la tecnología y la psicología cognitiva, realizaron estudios entre trabajadores de oficinas en diversas organizaciones, entre ellas el Fondo Monetario Internacional en Washington, DC.
Lo que encontraron fue que, si bien estos trabajadores tenían la más avanzada tecnología digital al alcance de sus manos, a menudo preferían trabajar con documentos en papel. Los sujetos dijeron que les gustaba la tangibilidad del papel, la forma en que se puede almacenar y manipular un documento con las manos, hacer notas en los márgenes, ir hacia adelante y hacia atrás entre las páginas, hacer pilas de papel sobre sus escritorios y compartir los artículos impresos con sus colegas.
Los documentos en línea son muy diferentes a los de papel. Porque no tienen presencia física, cuando estamos leyendo en una pantalla nuestros ojos y cerebro están constantemente trabajando, tratando de averiguar dónde estamos -no sólo en la página, sino dentro de un texto más grande y con relación a otros documentos abiertos. Una parte de nuestra mente siempre se está preguntando: ¿Qué página es esta de nuevo? ¿Qué línea estoy leyendo? ¿Cuántos otros archivos debo abrir detrás de éste?
Cuando leemos en la pantalla, gastamos una gran cantidad de energía mental simplemente navegando. Por el contrario, porque el papel es tangible, permite que nuestras manos y dedos se hagan cargo de gran parte del desgaste de navegar. Sabemos dónde estamos porque podemos sentir dónde estamos. Y esto deja libre al cerebro para pensar.
Uno de los temas en el estudio sobre el FMI dice que el papel era mejor que las pantallas para esos momentos en los que hay realmente necesidad de "establecerse" en un texto o documento y hacer una cuidadosa reflexión.
En otro estudio de la Harvard Business School, para un cliente de una revista de negocios, los lectores dijeron que les gustó la sensación de control que el papel les daba. Un sujeto informó dar vuelta a las páginas de una revista y estudiar los anuncios da una sensación de "orden y paz" que no se obtiene cuando vemos los mismos anuncios en una pantalla. Esa misma persona describió al estado al que entramos cuando leemos una revista en papel como un "un robo de serenidad".
En su libro de 1990, Flor (Flujo): La Psicología de la experiencia óptima, el filósofo Mihaly Czikszentmihalyi investigó cómo la gente en todo el mundo alcanza la felicidad en su vida cotidiana. Sobre la base de entrevistas, cuestionarios y una estrecha vigilancia de las personas en sus las actividades diarias, encontró que el estado que más asocian con la felicidad es algo que él llama "flujo".
Flujo es lo que sucede cuando uno está tan absorbido en una tarea, que el mundo parece desmoronarse. Puede ser tan simple como trabajar en un rompecabezas o tan complicado como volar un avión, en la medida en que produce lo que él llama "una participación profunda pero sin esfuerzo que nos quita conciencia de las preocupaciones y frustraciones de la vida cotidiana".
Cuando estamos en el estado de Flujo, no hay sentido del tiempo o distracción, sólo una inmersión completa en el momento. Las actividades que producen Flujo tienden a ser aquellas que tienen límites o fronteras definidas, y metas alcanzables. No hay satisfacción en hacer un puzzle en el que las piezas no encajan, o un tiro de baloncesto contra un tablero sin aro. La felicidad proviene de esfuerzos que tienen un principio y un final, y permiten la total atención.
Esto, por supuesto, es exactamente lo que sucede cuando nos sentamos con un libro, una revista o un periódico y nos sumergirnos realmente en el contenido. La gran fortaleza del papel es que permite a la mente "instalarse" en ese profundo estado de paz en el que logramos nuestro mejor pensamiento. Este estado es mucho más difícil de lograr cuando estamos leyendo en el medio digital, donde hay un sinfín de información, y tantas posibles tareas a realizar en cualquier momento. En Internet, no hay principio ni fin.
Hay una empresa de medios de comunicación digitales en los EE.UU. cuyo lema es "Todo, todo el tiempo." Para mí, ese es el epítome de la vida en un mundo Google -todos los recursos de la tierra en manos de uno, al mismo tiempo.
Esto es maravilloso en muchos sentidos. Sin embargo, lo ilimitable del medio digital es también su gran defecto. Cuando usted está leyendo un artículo en una pantalla, su mente es consciente de toda la otra información a solamente un clic de distancia –desde su bandeja de entrada a los titulares más recientes en su cuenta bancaria, a millones de vídeos en YouTube. Así, en lugar de escapar de otras demandas sobre su atención mientras lee, usted es mentalmente incapaz de rechazar demandas cada minuto que está frente a la pantalla.
A medida que el mundo se vuelve cada vez más digital y por lo tanto, más conectado, el papel tiene un arma secreta de la que nadie nunca habla: Está desconectado de la red digital. Tendemos a pensar en esto como un error del papel. Pero cuanto más trabajaba, más la veía como una característica del papel -una característica cuyo valor, sin duda alguna, se acrecienta cada vez más.
En un mundo multi-tarea en el que cada vez es más difícil la concentración pura, creo que los medios de comunicación impresos están separándose con más fuerza de la Web. El papel es todavía un punto de partida para la conciencia, un escape de la ocupación de nunca acabar y las cargas de la pantalla. Es una isla en el caos.
Más que "Todo, todo el tiempo", el eslogan del papel podría ser: "Sólo una cosa a la vez".
Entonces, pueden estar preguntándose ¿qué pasa con los periódicos? Si el papel es tan bueno que nos ayuda a alcanzar el estado especial de conciencia que he descrito, ¿por qué la gente no está abandonando sus pantallas y volviendo a los periódicos impresos?
¿No todo el mundo quiere encontrar una isla en el caos?
Creo que si, pero eso no es el único que la gente quiere en la vida. Hay una razón por la que todos pasan mucho tiempo mirando las pantallas. Ellas nos proporcionan la información que necesitamos -para hacer nuestro trabajo, para hacer cosas por nosotros mismos y nuestras familias, y para vivir nuestras vidas.
Y una gran cantidad de esa información se adecua perfectamente al formato digital. Cuando queremos que algo nos sea entregado de manera rápida y eficiente, la pantalla es la elección lógica. El correo electrónico es un caso típico: se lee rápidamente, se responde y se pasa a la siguiente tarea. El pago de las cuentas y el control de los precios de las acciones son también actividades perfectas en la pantalla.
El medio puede ser el mensaje, como el famoso Marshall McLuhan dijo. Sin embargo, en una forma muy práctica, también elegimos el medio que mejor se adapta al mensaje o al contenido que está siendo comunicado.
En este caso, hay otro tipo de contenido que funciona muy bien en la pantalla: las noticias.
Como todos ustedes saben, los periódicos publican muchos tipos diferentes de noticias, desde cobertura política, obituarios, resultados deportivos y columnas de opinión. Se pueden reducir todas las noticias a 2 categorías básicas:
1) Noticias locales, nacionales e internacionales, la mayoría de las cuales son relativamente cortas, directas y fáciles de digerir y
2) Tipos de contenido "más lentos" como reportajes, investigaciones más extensas, perfiles, críticas y comentarios.
La cultura tradicional de la sala de redacción está dividida según lineamientos similares. En el corazón de un periódico están los periodistas y los editores que prosperan sobre lo difícil -hombres y mujeres que, en los días de pre-Internet, solían ser vistos yendo hacia delante y hacia atrás.
Y luego están los periodistas más rumiantes, los columnistas, los escritores de editoriales, los críticos e investigadores cuya labor tiene por objetivo no tanto informar sobre el mundo, sino darle sentido.
Desde luego que ésta es una cruda distinción, y la mayoría de los periodistas tienen un poco de ella. El punto es que, como instituciones, los periódicos siempre han tenido esta doble personalidad.
Las dos perspectivas se reunieron en el papel, porque durante siglos fue el mejor medio disponible para enviar y recibir ambos tipos de "mensajes" –de forma rápida y lenta, espontánea y reflexiva.
Pero cuando los periódicos se trasladaron a Internet, hubo una ruptura. Las dos categorías de noticias fueron separadas eficazmente. El formato en línea, que es tan rápido y eficiente, le dio perfecto sentido a las noticias serias. Y, naturalmente, los lectores emigraron a la Web por este tipo de información. Sin embargo, para muchos de esos mismos lectores -me incluyo- el contenido extenso y en profundidad todavía parece pertenecer al papel.
Todo el mundo sabe de lo que estoy hablando. Cuando leemos estos artículos "lentos" en una pantalla, es más que una lucha. Nos ponemos impacientes, y empezamos a querer hacer clic para salir. A menudo imprimo ese tipo de artículos para leerlos más tarde, cuando tengo tiempo para sentarse con las páginas y entrar en el estado de Flujo.
Lo que estoy diciendo aquí es que el éxodo del público desde los periódicos no es un rechazo al papel, sino una objeción a su utilización para información seria y otros utilitarios, un contenido rápido de leer que ganó poco o nada al llegar a ese formato.
La información seria es, por supuesto, la misión principal de su negocio, la razón principal por la que los lectores van a ustedes. Hay una razón por la que nos llaman periódicos, y no papeles de ensayo. Y porque es su misión principal, los periódicos en muchos países hoy en día se encuentran en un difícil momento financiero. No tengo que decirles que en los Estados Unidos, la versión digital de noticias no genera los mismos ingresos por anuncios y ganancias que el periódico en papel ha tenido tradicionalmente. Y creo que lo mismo ocurre en muchos otros países.
Así que cuando las dos partes de la cultura de periódicos fueron separadas, el lado que impulsa la franquicia terminó en el medio no tan provechoso. Y por lo tanto, toda la empresa está en peligro.
Entonces, ¿cuál es la respuesta? Con toda honestidad, no lo sé. Una posibilidad es la nueva tecnología. Como estoy seguro de que todos están al tanto de ello, numerosas empresas de alta tecnología en los Estados Unidos, Asia y Europa están trabajando en nuevos productos que efectivamente imitan al papel. Son delgados, flexibles y plegables como el papel tradicional, pero llevan dentro la tecnología digital inalámbrica, lo que los hace “refrescables”, al igual que una pantalla.
He probado algunas de estas tecnologías electrónicas, y aunque son prometedoras, creo que todavía no están donde deben estar para que los consumidores las adopten de una forma amplia.
Algún día, sin embargo, espero que podamos ver una hoja de diario electrónico que se vea y se sienta exactamente como la "antigua" de papel. Cuando ese día llegue y tengamos un medio que es el mejor de ambos mundos, sería posible reunir nuevamente a las dos partes de la cultura de los periódicos en la misma página."
Sin embargo, al mismo tiempo, se perderá algo valioso. Si el papel se convierte en un medio con conexión, ya no estará fuera de la red electrónica y, por lo tanto, ya no nos ofrecerá un lugar tranquilo fuera de nuestras desordenadas vidas digitales. A no ser que nosotros mismos nos enseñemos a desconectar nuestro diario electrónico y a leerlo en modo sin conexión, pero eso es un tanto difícil de imaginar.
Hay una gran ironía en la actual febril búsqueda de diarios electrónicos. Los candidatos más prometedores para sustituir al papel son las tecnologías que se están esforzando por ser más y no menos, parecidas a la realidad. El diario es el objeto, el tentador objetivo de estas tecnologías. En esencia, están tratando de convertirse en papel. Y creo que un documento electrónico atrapará al público sólo cuando sea básicamente indistinguible, en el sentido físico, del papel de sí mismo. Es por ello que creo que el papel es "eterno".
Otro paso útil para los periódicos sería aumentar la sensibilización del público exactamente sobre este tipo de preguntas. Gran parte de la cobertura de los medios de comunicación de la tecnología digital se lee como marketing de productos. Nuevos dispositivos digitales son lanzados, y los periodistas cubren estos lanzamientos al igual que cubren el estreno de una película. Hay demasiado ánimo al respecto, está rodeado de un cierto aire de exageración.
Al centrarse casi exclusivamente en lo más nuevo y caliente del mercado tecnológico, omitimos la imagen más grande. No estamos ayudando a las personas a comprender y organizar su vida tecnológica. Creo que éste es un área en el que el público ansía visión y orientación que no están recibiendo. Es crucial que todos nosotros aprendamos a pensar más inteligentemente acerca de nuestros dispositivos. No sólo cómo funcionan, sino cómo encajan en nuestras vidas. Tenemos que garantizar que los dispositivos trabajan para nosotros, en lugar de nosotros trabajar para ellos.
Las páginas de opinión de los diarios están llenas de comentarios sobre el gobierno y la política, que sin duda son temas importantes. Sin embargo, me pregunto por qué nunca vemos una página editorial con una columna regular sobre otra fuerza importante en nuestras vidas: la tecnología. Está en la mente de todos ahora mismo. Se trata de la reestructuración de la forma en que vivimos, al menos, tanto como lo es el gobierno.
Una vez le pregunté a un editor de un periódico nacional por qué no hay más columnas como esa. Me dijo que nunca se vendería en Kansas City. Creo que estaba equivocado. Creo que este tema le importa enormemente a la gente de Kansas City, París, Praga, Johannesburgo, Sydney, Bombay, Seúl y Santiago, en todas partes.
Me doy cuenta de que todos estamos trabajando arduamente en el problema que he señalado, la dificultad de trasladar el viejo periódico en papel a dos medios muy diferentes. Muchos diarios han estado repensando la forma en que el contenido es dividido, entre los diarios impresos y la versión en línea, haciendo distinciones más claras entre ambas versiones. Algunos diarios estadounidenses han sido rediseñados volviendo al periódico en papel un vehículo para contenido “lento”, en lugar de para noticias serias. He oído que esto está sucediendo también en Europa, con algunos resultados prometedores.
Quizás como nuestra vida digital se vuelve cada vez más frenética y agotadora, surgirá una nueva demanda para exactamente este tipo de publicación, para esa “isla en el caos” que es el papel.
Y ciertamente puedo imaginar ese futuro.